P. Marcelo Oyarzún Ojeda, svd 

Su Historia

Misionero en

GHANA

Desde 2000

         

Nació en Purranque, Diócesis de Osorno, el año 1965. Es allí donde realiza todos sus estudios. 

En el año 1986 ingresa al postulantado de la Congregación.

Posteriormente hace su noviciado y los primeros años de estudios teológicos.

 

Hace una parada en su formación académica para partir a Ghana y vivir allí una experiencia misional que le ayude en su formación religiosa misionera.

Regresó a Chile para continuar sus estudios académicos. Es ordenado sacerdote en octubre de 1999 y recibe destino misional para su querida Ghana. Un par de semanas más tarde recibe su Cruz Misional de manos de Mons. Francisco Javier Errázuriz.

Su Actual Servicio Misionero:

 

 

Sus Proyectos:

 

Hasta mediados de Marzo del 2003 se encuentra gozando de unas merecidas vacaciones en su patria, junto a familiares y amigos.

 

Su Última Carta:

Queridos Amigos y Amigas, 

Junto con saludarles y desearles un año 2003 lleno de bendiciones de parte del Señor, quiero agradecerles sinceramente los recuerdos, oraciones, cartas y más de alguna contribución monetaria que recibí de ustedes estando en Ghana. Además quiero contarles que en estos momentos yo estoy de vacaciones en Chile, acá estaré hasta el 16 de Marzo del 2003. Aprovecho también de compartir algo de mi vida entre los Anufos en el norte de Ghana, en la Diócesis de Yendi.

Apenas llegué a Ghana me destinaron a trabajar entre los “Anufos”, una tribu que se ubica en el poblado de Chereponi y sus alrededores, aunque el grupo mas grande de Anufos se ubica en Mango, una ciudad en la República de Togo. Los Anufos o Chokosis como también le llaman son principalmente agricultores, ellos tienen su idioma y costumbres propias. Cuando llegué a Chereponi me dijeron que debía aprender su idioma y conocer su cultura, para ello me fui a vivir a una aldea llamada Kudani, que queda a unos 10 kms al Este de Chereponi. Una vez en Kudani, hablé con Joseph Okwati, un joven que me acogió en su casa y que cada mañana me enseñaba algunas frases nuevas y que yo la mayor parte del día salía a recorrer la aldea repitiendo las frases que él me enseñaba, así con el pasar del tiempo y entre altos y bajos puedo, aunque con mucha dificultad, comunicarme con ellos. Ese año en Kudani no solo aprendí el idioma sino también sus costumbres, en realidad es como un nacer de nuevo, también me convencí de que el misionero no es el que lleva a Dios, sino el que sabe encontrar a Dios, ya caminando y actuando en otra cultura, con dificultad, pero con satisfacción aprendí que a Dios se le puede rezar y hablar en Anufo, y que Dios nos está comunicando algo a través de esas costumbres tan diferentes a las nuestras, los jóvenes Anufos, por ejemplo: siempre van a decir “si” cuando un adulto les pide hacer algo, después aunque no lo hagan, ya que decir “no” es una falta de respeto; también entre los Anufos la puntualidad no existe, cuando se acuerda algo, se habla del día o de la semana, pero no de la hora. Yo me siento feliz de conocer a ellos y de poder entenderlos con sus costumbres, ellos han sabido aceptarme y enseñarme lo que son, aunque todavía me falta mucho.

 Queridos amigos, después de ese año de vivir en Kudani para aprender el idioma y conocer la cultura de los Anufos, me fui a vivir a la Parroquia en Chereponi. En nuestra parroquia trabajamos con tres grupos tribales, los Anufos, los Kombas y los Bimobas, todos ellos con idiomas y costumbres diferentes. El Padre Fred, un norteamericano, el párroco trabaja con los Kombas. Allí, mi trabajo es con los Anufos y los Bimobas, con mas de 20 aldeas que visitar, trabajo con los jóvenes también en la parroquia, y así, no hay tiempo para aburrirse.

 Voy a contarles una de las muchas situaciones que me han tocado vivir estando por esos lugares del norte de Ghana. Una mañana en Enero del 2002, yo estaba en la parroquia, cuando llegaron dos jóvenes cristianos de nuestra Iglesia, de una de las aldeas que yo visito para decirme, “Padre mi papá quiere verlo”, el papá es un anciano, yo creo de más de 80 años, con mucha dificultad para caminar y hasta ve muy poco, su nombre es “Layon”, como estos jóvenes; Kojo-ba y Jabare me insistieron que vaya, decidí ir esa misma mañana, al llegar a la casa del anciano, él inmediatamente llamó a algunos de sus hijos, me dio la bienvenida y me dijo: “Padre, yo esta mañana llamé a toda mi familia para decirles; yo quiero ser cristiano, y ahora quiero preguntarle a usted que debo hacer para ser cristiano, sinceramente me sorprendió este anciano, ya que él ha vivido toda su vida aferrado a su creencia animista, yo pensaba en esos momentos ¡que cambio de vida!, entonces le pregunté, ¿Por qué usted quiere ser cristiano?, su respuesta fue: “mis hijos son cristianos y a mi me gusta como ellos se comportan y se ayudan el uno al otro, por eso quiero ser cristiano”, el ejemplo de los hijos transformó la vida de este anciano, yo le pedí que empezara a ir a la Iglesia los domingos, el domingo siguiente lo presenté a la comunidad cristiana, desde ese entonces él no ha fallado un domingo a Misa o a la celebración dominical.

 Muchos ejemplos como este me sorprenden y fortalecen mi fe, los hijos de este anciano Juan Layon, siguiendo muy de cerca el consejo que Jesucristo le dejó a sus discípulos de amarse los unos otros y así el mundo creerá en el Mesías de Dios.

 

Su Dirección:

Contáctalo

St. Brigid Catholic Church

P.O. Box 9

Chereponi N.R.

GHANA